Go vegan


Performance colectiva/Instalación

Performance/instalación colectiva que tiene lugar dentro de las celebraciones con motivo del aniversario de la fiesta @quefuertelakiltra. Tomando como imagen conceptual los modelos de pensamiento y conducta impulsados por ciertas corrientes de veganismo on-line, Garretón propone una sátira en torno a la influencia que las tendencias colectivas actuales ejercen sobre la construcción de la individualidad, usualmente a través de dinámicas de coerción sicológica y preservación de apariencias ficticias. La artista, caracterizada como un demonio kabuki, con la anatomía masiva de un luchador de zumo y ataviada en colores pastel, ingresa en el evento rodeada por una escolta de figuras guardianas para ocupar una zona “paradisiaca”, instalada en el espacio y repleta de caramelos y comida chatarra. El público asistente es testigo de dinámicas erráticas y abusivas de los protectores hacia el protegido, quienes paulatinamente van evidenciando el complejo vinculo que guardan con el demonio: por medio de violencia y tortura sicológica, estos irán devorándose, por las vaginas dentadas que estos llevan como protector, el mundo de tentaciones azucaradas que este demonio no puede comer, llegando al extremo de devorarlo. En un sentido más global “Go Vegan” describe el doble estándar que exhibe el mundo actual, donde mientras se fomenta y exige armonía de acuerdo a un patrón conductual, desdibuja los límites entre el control y la libertad personal. Esta obra marca el inicio de una serie de colaboraciones entre la artista y el artista plástico Tomas O’Ryan.

Idea, producción y dirección: Camila Garretón
Conceptualización y fabricación de protesis y mascara: Tomas O´Ryan
Vestuario: Y.A.N.G.
Make up: Tomas Brinck
Pelo: Pablo Vidal
Montaje (escenografía): Camila Garretón, Ancocteau
Registro audiovisual y edición: Aura Sinclair
Visuales: Patricia González
Fotos: Aura Sinclair
Performers: La milo, Arianah, Danae, Josh Gaviria, Camila Garretón.

Junio 2019, Quefuertelakiltra, Santiago centro.

Texto Sofía Oportot

Go Vegan! La dictadura de los políticamente correcto. Mañana nuestro queride @colectivomaygara presenta su nueva perfo en el aniversario de la mítica fiesta @quefuertelakiltra , en ella se nos invita a reflexionar acerca de “la hipocrecia del ser humano en muchos aspectos de su vida, de su decir y de su actuar” en palabras de Camila Garreton, vocera de esta agrupación performatica que se ha tomado espacios públicos, fiestas y redes sociales para devolvernos una mirada critica de nuestra sociedad actual.

Y es justamente en las redes sociales donde exponemos nuestra imagen, muchas veces idealizada y alterada, enarbolando consignas que nos definen éticamente ante el mundo. Como usuarios, nos unimos a causas que nos representan o -pueden ser también- una conveniente fachada de como queremos ser representados y percibidos. El activismo de internet se ha posicionado como una manera cómoda y cada vez mas frecuente de compromiso social que podemos ostentar sin salir de casa a cambio de una retribución eficaz y concreta: aprobación y empatia, una interacción que nos llena de satisfacción inmediata, a solo un clic de distancia.

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…”Causas humanitarias, frases políticamente correctas, profetizar en nombre del Amor, la defensa de los recursos naturales entre otros tópicos en boga ayudan a construir una imagen que no necesariamente es coherente con las conductas reales de quienes las exponen. Y es que pareciera que de eso trata este juego en la que estamos cada vez mas inmersos,creamos un personaje virtual, un ideal de nosotros mismos, editado.

La hipocrecia contempla dos acciones que deben combinarse, la simulación y el disimulo, la primera consiste en mostrar lo que se desea que se vea, la segunda en cambio en ocultar aquello que no se desea dar a conocer al entorno.

El Colectivo en este caso utiliza un tema que esta muy en boga, el Veganismo, como una metáfora. Esta tendencia que comenzó a masificarse desde hace algunos años y que apela a la conciencia hacia nuestro entorno, la industria de la carne, el pensamiento anti-especista y otras luchas a fines, también ha sido apropiada tanto por marcas como sujetos con el fin de auto-promocionarse como modelos de conducta y ejemplo de lo que es políticamente correcto. Muchas veces es solo una consigna insustancial, una careta para ganar mas adeptos y una posicion de superioridad moral a costa de una mentira.

Vale la pena reflexionar sobre como nos influencian estas trampas mediales, con que frecuencia adherimos a ciertas causas sin un compromiso real, empujados por la presión externa, timando a quienes nos observan y traicionando nuestra propia esencia”.